FCC felicita a los responsables de la construcción del Altar de Cuatro Vientos
FCC ha contribuido con la construcción del Altar de Cuatro Vientos a la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid la semana pasada, que ha concluido con éxito ante más de un millón y medio de peregrinos.
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El evento más importante de esta Jornada Mundial de la Juventud ha sido la solemne eucaristía celebrada el domingo 21 de agosto en el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos.
Esther Koplowitz, principal accionista de FCC y vicepresidenta primera, asistió, junto a un nutrido grupo de representantes de la clase política y empresarial española, a esta Misa oficiada por Su Santidad Benedicto XVI en la que estuvieron presentes alrededor de un millón y medio de fieles, llegados de todo el mundo. Esther Koplowitz ha definido estas jornadas como “una explosión de espiritualidad, un mensaje de solidaridad hacia todos aquellos que están ansiosos de valores, de principios y de ideales”.
Desde este sitio queremos hacer un pequeño homenaje a los responsables de la construcción de este macroescenario desde donde el Papa Benedicto XVI celebró la Vigilia, el pasado sábado 20 de agosto, y la solemne eucaristía del domingo 21, ellos son Leticia Ontillera García, ayudante de Obra, Francisco J. Pelluz Cuesta, delegado de Madrid Edificación III; Manuel Martinez Nebreda, jefe de Departamento; José Page Racionero, jefe de Obra; Fernando Oreja Igartua, Jefe, de Oficina Técnica; Beatriz Hernández Castanedo, técnico de Obra, y Miguel Ángel Lanchas Jiménez, encargado.

Todos ellos participaron junto al resto de trabajadores en la construcción del altar de 190 metros de largo, 36 de ancho y 4.000 metros cuadrados de superficie. La obra estaba compuesta de una ola o montaña con más de 9.000 metros cuadrados de superficie rugosa de color blanco. En la parte central de la plataforma se instaló una estructura en forma de árbol que dio sombra a su Santidad y a la Familia Real.
Durante seis semanas todos ellos han permanecido a pie de obra en la gran explanada del aeródromo militar y han hecho posible que esta gran estructura, diseñada por el arquitecto Ignacio Vicens, cobrara vida.
Durante estas semanas la explanada de cuatro vientos cambio de actividad. Los aviones se remplazaron por grúas y camiones; y multitud de personas han trabajado día y noche con el objetivo de que todo estuviese listo para el gran día.
El valor de la profesión de todos ellos se basa en la experiencia, la competencia técnica y las relaciones humanas. A su cargo han estado unos 40 trabajadores de media al día y todo se ha construido de forma armoniosa, en tiempo récord, y siempre con la mirada puesta en la seguridad de las personas y en la propia obra.

Todo ha estado bajo la supervisión de Francisco Pelluz, para quien la construcción de este altar ha supuesto “contribuir a un evento de una dimensión mundial que representa y lleva el nombre tanto de Madrid como de España a todos los rincones del mundo y creemos que es una contribución importante a la juventud y al ámbito social”.
Leticia Ontillera se ha encargado junto a su jefe de obra, José Page, de la coordinación, valoración y control de los trabajos, con el fin de que se realizaran correctamente y en tiempo, ya que ha sido una obra que ha tenido que efectuarse baja una gran presión temporal, con todos los contratiempos que ello conlleva. Para ella, “trabajar en una obra de estas características, con esta gran repercusión social, el estrés vivido, la cantidad de gente involucrada, la coordinación, el respeto y el compañerismo es algo que te enriquece personalmente, porque sientes que formas parte del evento, de algo que pasará a la historia y siempre podrás decir: yo colaboré en la construcción de ese escenario, FCC me dio la oportunidad de trabajar en él, siempre me sentiré orgullosa de haber formado parte de esta construcción”.
A José Page siempre le han gustado los retos difíciles. “Hemos trabajado en una colosal obra de arquitectura efímera, realizada en poco tiempo y con unos efectos visuales muy potentes y atractivos”. Han tenido algún que otro contratiempo que resolver sobre la marcha, pero se queda con la idea de que “hemos colaborado con un decorado muy atractivo a la gran fuerza y poder de convocatoria de Su Santidad Benedicto XVI”.

Fernando Oreja se siente muy orgulloso de trabajar con este equipo “para mí haber podido participar con el equipo que ha construido el escenario de Cuatro Vientos ha supuesto una enorme satisfacción y que guardaré con orgullo, al igual que lo recordarán los cientos de miles de jóvenes venidos de todas partes del mundo, muchos de ellos con no pocos problemas, para estar con Su Santidad y gritar a los cuatro vientos: “Esta es la juventud del Papa”.
Beatriz Hernández se enorgullece de “haber ejecutado una obra para un evento tan significativo y en la que tanta gente le ha puesto tanto esfuerzo e ilusión. Me enorgullece haber colaborado en este evento y que se haya podido ver en todo el mundo lo que somos capaces de hacer en un tiempo record’’.
En definitiva, todos ellos se sienten muy orgullosos de haber participado en el desarrollo de este proyecto. Hoy se están encargando del desmontaje del macroescenario, y lo están haciendo como si del primer día se tratara, ilusionados por concluir con un final feliz a esta causa. Enhorabuena a todos.