← Volver
13/01/2011

La construcción de la escuela financiada por los empleados de FCC en Haití, a punto de concluir

No todo son malas noticias en Haití cuando se cumple un año del terremoto que devastó el país caribeño. La construcción de la Escuela FCC, levantada con los fondos donados por los empleados de la empresa de Servicios Ciudadanos y los aportados por la compañía, está a punto de concluir. En las próximas semanas está prevista la inauguración de esta escuela, producto del convenio firmado por la Fundación Plan España y el grupo controlado por Esther Koplowitz.

La construcción de la escuela financiada por los empleados de FCC en Haití, a punto de concluir

El proyecto tiene su origen a los pocos días del nefasto desastre natural. Fue entonces cuando el Grupo FCC abrió una cuenta corriente para que sus empleados nacionales e internacionales pudieran hacer sus aportaciones, a fin de desarrollar un plan de reconstrucción con alguna ONG representativa en ese país centroamericano.

Con la recaudación lograda por las donaciones de los empleados, más una importante aportación por parte de FCC, se firmó con la Fundación Plan España un convenio para la reconstrucción de una escuela con dos aulas para más de cien niños en la localidad de Croix-des-Bouquets, ubicada en las proximidades de la capital de Haití, Port-au-Prince. La nueva escuela llevará una placa con el logo de FCC en recuerdo a sus promotores.

Desde el pasado mes de abril, fecha de reinicio de la actividad docente tras el seísmo, miles de estudiantes han estado recibiendo clase en tiendas provisionales. Se calcula que de las 16.000 escuelas del país caribeño, más de 6.000 se encontraban en la zona afectada y, de ellas, el 65% ha quedado derruido, así como las tres principales universidades y el propio Ministerio de Educación, colapsados ambos después del terremoto. Con la llegada de la época de huracanes PLAN ha trabajado en la construcción de escuelas con estructuras más sólidas. Las previsiones cifran en 500 la construcción de este tipo de centros, entre los que se incluye el levantado con los fondos aportados por FCC y sus empleados.

El tiempo medio de vida de este tipo de módulos es de unos 10 a 15 años y están construidos en madera, un material flexible y resistente a los desastres naturales, y que permite que se edifique en apenas unas semanas. Además de resultar imprescindible para su formación y desarrollo como seres humanos, la asistencia de los niños y niñas a clase contribuye a proporcionarles una rutina y una sensación de cierta normalidad que ayuda a disminuir el estrés y los miedos que tanto el terremoto como las condiciones de vida en los campamentos, les provoca.

Con este objetivo, PLAN trabaja en la formación de profesores y voluntarios (más de 700 hasta la fecha) en tareas de destraumatización infantil, para procurar minimizar las secuelas psicológicas producidas por el seísmo.