Coyuntura económica de 2015 y previsiones para 2016 del Fondo Monetario Internacional
El Fondo Monetario Internacional (FMI) cuantifica en un 3,4% y un 3,6%, respectivamente para 2016 y 2017, el crecimiento de la economía mundial.
Estas previsiones aunque positivas han sido rectificadas a la baja, en torno a 0,2 puntos porcentuales debido fundamentalmente a que el repunte de las economías emergentes se prevé ahora más tenue que lo pronosticado inicialmente. La bajada en los precios del petróleo y otras materias primas lastrará a muchas economías emergentes y parte del comercio mundial, ya que muchos países productores se verán obligados a reducir sus ritmos de compras exteriores. Sin embargo, puede brindar un impulso mayor del previsto a la demanda en los países importadores de petróleo.
En general, el FMI prevé que el repunte de la actividad económica mundial será bastante gradual “especialmente en el caso de las economías de mercados emergentes y en desarrollo”.
Dichas economías de mercados emergentes y en desarrollo, a pesar de que aún generan más del 70% del crecimiento mundial, se desaceleraron en 2015 por quinto año consecutivo. Las economías avanzadas, sin embargo, continuaron registrando una ligera recuperación.
Son tres los factores que siguen determinando, según el FMI, las perspectivas mundiales: la desaceleración y el ajuste gradual de la actividad económica de China; el endurecimiento paulatino de las política monetaria en Estados Unidos, mientras los bancos centrales de otras economías avanzadas continúan aplicando una política monetaria distendida; y, por último, el marcado descenso desde septiembre de 2015 de los precios de la energía y de otras materias primas debido a la caída de los precios del petróleo.
La proyección de crecimiento de la eurozona en su conjunto será de un 1,7% en 2016 y otro tanto en 2017.
La economía estadounidense, según los expertos del FMI, crecerá un 2,6% en 2016 y en 2017.
En cuanto a las economías de América Latina y el Caribe, el PIB agregado de la región en su conjunto se contraerá un 0,3% en 2016 y crecerá un 1,6% en 2017. El crecimiento, no obstante, será positivo en la mayoría de los países de la región. La contracción se debe principalmente a la situación en Brasil, cuya recesión es más profunda y prolongada de lo esperado causada por la incertidumbre política en medio de las secuelas ininterrumpidas de la investigación de Petrobras. El FMI calcula que la economía brasileña caerá un 3,5% en 2016 y se recuperará hasta en 2017. Las proyecciones de crecimiento de México se mantienen a un ritmo de 2,6% en 2016 y de 2,9% en 2017.
En Oriente Medio, las perspectivas están opacadas por la caída de los precios del petróleo.
Las previsiones para China alcanzan los crecimientos del 6,3% en 2016 y del 6% en 2017.
Para España los expertos del FMI prevén un crecimiento del PIB , un 2,7% en 2016 y un 2,1% en 2017.