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20/04/2021

FCC Construcción presenta una buena práctica de economía circular

FCC Construcción presenta una buena práctica de economía circular

El pasado 2 de junio, el Gobierno aprobó la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC) “España Circular 2030”, que sienta las bases para superar la economía lineal e impulsar un nuevo modelo de producción y consumo en el que el valor de productos, materiales y recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible para mejorar la eficiencia en el uso de recursos, reducir la generación de residuos y aprovechar al máximo aquellos cuya generación no se haya podido evitar.

Pero la consecución del reto de lograr la transición hacia la economía circular requiere una actividad coordinada y responsable entre las Administraciones, los sectores económicos y el conjunto de la sociedad. Es por ello que, desde la Subdirección General de Economía Circular (SGEC) de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se pretende potenciar el intercambio de Buenas Prácticas en materia de Economía Circular (BPEC) entre los principales agentes implicados, de manera que se creen sinergias que favorezcan dicha transición.

FCC Construcción ha presentado una buena práctica de economía circular para que se incorpore en el II Catálogo de BPEC el cual recogerá aquellas actuaciones que contribuyan de manera más eficaz a la implementación de la EC. 

La obra del colector interceptor general del río Asón, entre las localidades de Ampuero y Colindres (Cantabria), discurre próxima al cauce y atraviesa zonas en las que crece abundantemente la vegetación. Para llevar a cabo las tareas de construcción, se necesita despejar el área de trabajo, por lo que se genera un volumen elevado de residuos vegetales que no se suelen aprovechar.
Para solucionarlo, en lugar de gestionar los restos vegetales como residuo, el equipo de obra se planteó como objetivo evitar que el destino de los mismos fuese una disposición final en vertedero, reutilizando los restos vegetales como combustible, sustrato o elemento ornamental. Con este objetivo, los troncos de mayor diámetro se repartieron entre la población local para que pudieran aprovecharlos como combustible energético en cocinas y chimeneas. Por otra parte, para gestionar las ramas y la vegetación arbustiva, se empleó un equipo de trituración de leña; el material resultante del proceso se añadió a los acopios de biomasa que se usan como sustrato sobre el terreno.